Cuando Dante vio por primera vez a su amada Beatriz ella lucía un vestido rojo.
Desgarro a tiras mi vestido rojo, la piel en llamas.
Renuncio al paseo por el cielo y al regalo de virtudes.
En el infierno espero como vagabundo espectro, la llegada de tus versos.
Duermes en mí como olvidado recuerdo de niño.
descansa en ti, dormido y lejano.
quieto para no verme.
Y te miro mientras duermes, ausente tú del mundo.
Parece que estuvieran aún resaltados los contornos de tu cuerpo.
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